El pasado 28 de octubre tuvo lugar el Primer Rally fotográfico en Minas de Riotinto, mi pueblo, en la provincia de Huelva, y evidentemente era una oportunidad que no iba a perderme. La participación fue muy buena: se llegó a los 110 participantes, venidos desde diversas partes de España, pero en su mayoría de Huelva y Sevilla, con alguno de los cuales ya había tenido la ocasión de estar en otros eventos fotográficos. Y por supuesto contaba con una gran organización gracias a Promasfoto, Emed Tartesus (empresa encargada de la mina) y el ayuntamiento de Riotinto como no podía ser de otra forma.
Como siempre digo en este tipo de eventos, la fotografía acaba quedando en un segundo plano y al final lo importante es echar un buen rato rodeado de compañeros y amigos con los que se comparte una bonita afición. Y esta vez con más motivo aun porque el día no acompañaba para nada. A pesar de ser finales de octubre, donde ya se supone que las temperaturas van refrescando y caen las primeras lluvias, se nos presentó un día de muchísimo calor, con cielo plano completamente sin ninguna nube, con grandes contrastes en las horas centrales... Pero a pesar de todo, yo al menos estoy bastante contento con los resultados obtenidos.
El día empezó en el ayuntamiento con la recepción de los participantes. Allí se dieron una serie de explicaciones del planing para el día, advertencias de seguridad dentro de las instalaciones de la mina y se nos separó en dos grupos. El primer grupo entraba en la mina justo después de la charla y el segundo, en el cual me encontraba yo, debía ir a unos lugares de interés dados en un mapa y fotografiarlos. La comida fue por libre y justo después entraba en la mina el segundo grupo mientras el primero hacía el mismo recorrido por el pueblo que acabo de comentar. La visita por dentro de la mina consistía en un pequeño recorrido por la maquinaria en pleno funcionamiento y una visita a un mirador que se encuentra dentro de las instalaciones, con una vista privilegiada de la zona, la cual nunca había tenido ocasión de ver.
Tras abandonar las instalaciones de la mina, nos llevaron a los dos grupos al mirador de la Corta Atalaya, un sitio un tanto pequeño para tanta gente, pero no hubo problemas mayores y todos pudimos hacer las fotos que quisimos. Tras acabar, foto de grupo y de nuevo al autobús para dirigirnos al barrio inglés de Bellavista, donde asistimos a una charla de la historia del pueblo en la capilla presbiteriana que tiene el barrio.
Sobre las 21, autobús y dirección a la zona minera para una cena-picnic. Tras la cena, nos tenían allí preparadas dos máquinas para hacer unas tomas nocturnas bastante interesantes: una retroexcavadora y un volquete. Y aunque el sitio era un poco agobiante para todos los que éramos, al final como siempre conseguimos adaptarnos y los resultados fueron bastante buenos, incluso añadieron algo de pirotecnia para la foto.
Fue una experiencia bastante bonita ya que aunque sea mi pueblo y lo tenga más que visto, las zonas de las minas es una zona a la que solo puede acceder personal autorizado por motivos evidentes, y el poder estar allí y verlo en primera persona fue algo bastante bonito ya que puedes apreciar toda la belleza que de otro modo sería imposible. Además de eso, como ya he comentado antes, el estar con la gente desarrollando y aprendiendo una afición común une mucho y se echan muy buenos ratos. Evidentemente no todo puede ser bueno. El día que no acompañaba a la fotografía, éramos muchos para unos espacios a veces reducidos... También aunque el gran aliciente del rally era el acceso a las instalaciones mineras, la empresa dio un recorrido en el que poco se podía ver sobre el tratamiento del mineral. Pero la sensación general es muy muy buena, toda una experiencia que volvería a repetir y al ser el primer evento de este tipo que se celebra en el pueblo, las cosas se irán mejorando y puliendo esperemos que en futuras ediciones de este rally.
Espero haberte convencido para que si el año que viene se celebra la segunda edición te apuntes. ¡¡Yo me apunto desde ya!! Y bueno por supuesto dejo por aquí algunas fotos con los participantes de por medio para que os hagáis una idea. Mis fotografías ya las subiré dentro de poco en otra entrada para que se puedan ver por separado. ¡Nos vemos en el siguiente artículo!
Como siempre digo en este tipo de eventos, la fotografía acaba quedando en un segundo plano y al final lo importante es echar un buen rato rodeado de compañeros y amigos con los que se comparte una bonita afición. Y esta vez con más motivo aun porque el día no acompañaba para nada. A pesar de ser finales de octubre, donde ya se supone que las temperaturas van refrescando y caen las primeras lluvias, se nos presentó un día de muchísimo calor, con cielo plano completamente sin ninguna nube, con grandes contrastes en las horas centrales... Pero a pesar de todo, yo al menos estoy bastante contento con los resultados obtenidos.
El día empezó en el ayuntamiento con la recepción de los participantes. Allí se dieron una serie de explicaciones del planing para el día, advertencias de seguridad dentro de las instalaciones de la mina y se nos separó en dos grupos. El primer grupo entraba en la mina justo después de la charla y el segundo, en el cual me encontraba yo, debía ir a unos lugares de interés dados en un mapa y fotografiarlos. La comida fue por libre y justo después entraba en la mina el segundo grupo mientras el primero hacía el mismo recorrido por el pueblo que acabo de comentar. La visita por dentro de la mina consistía en un pequeño recorrido por la maquinaria en pleno funcionamiento y una visita a un mirador que se encuentra dentro de las instalaciones, con una vista privilegiada de la zona, la cual nunca había tenido ocasión de ver.
Tras abandonar las instalaciones de la mina, nos llevaron a los dos grupos al mirador de la Corta Atalaya, un sitio un tanto pequeño para tanta gente, pero no hubo problemas mayores y todos pudimos hacer las fotos que quisimos. Tras acabar, foto de grupo y de nuevo al autobús para dirigirnos al barrio inglés de Bellavista, donde asistimos a una charla de la historia del pueblo en la capilla presbiteriana que tiene el barrio.
Sobre las 21, autobús y dirección a la zona minera para una cena-picnic. Tras la cena, nos tenían allí preparadas dos máquinas para hacer unas tomas nocturnas bastante interesantes: una retroexcavadora y un volquete. Y aunque el sitio era un poco agobiante para todos los que éramos, al final como siempre conseguimos adaptarnos y los resultados fueron bastante buenos, incluso añadieron algo de pirotecnia para la foto.
Fue una experiencia bastante bonita ya que aunque sea mi pueblo y lo tenga más que visto, las zonas de las minas es una zona a la que solo puede acceder personal autorizado por motivos evidentes, y el poder estar allí y verlo en primera persona fue algo bastante bonito ya que puedes apreciar toda la belleza que de otro modo sería imposible. Además de eso, como ya he comentado antes, el estar con la gente desarrollando y aprendiendo una afición común une mucho y se echan muy buenos ratos. Evidentemente no todo puede ser bueno. El día que no acompañaba a la fotografía, éramos muchos para unos espacios a veces reducidos... También aunque el gran aliciente del rally era el acceso a las instalaciones mineras, la empresa dio un recorrido en el que poco se podía ver sobre el tratamiento del mineral. Pero la sensación general es muy muy buena, toda una experiencia que volvería a repetir y al ser el primer evento de este tipo que se celebra en el pueblo, las cosas se irán mejorando y puliendo esperemos que en futuras ediciones de este rally.
Espero haberte convencido para que si el año que viene se celebra la segunda edición te apuntes. ¡¡Yo me apunto desde ya!! Y bueno por supuesto dejo por aquí algunas fotos con los participantes de por medio para que os hagáis una idea. Mis fotografías ya las subiré dentro de poco en otra entrada para que se puedan ver por separado. ¡Nos vemos en el siguiente artículo!










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